Mitos sobre los robots humanoides
El cine y la ciencia ficción han creado falsas ideas sobre los robots humanoides: que son conscientes, rebeldes o casi humanos. En realidad, los robots de 2025 son herramientas potentes, pero sin emociones ni libre albedrío. Aquí desmontamos los mitos más populares y explicamos qué pueden (y qué no pueden) hacer hoy.

Mitos sobre los robots humanoides
La robótica humanoide está avanzando a una velocidad impresionante. Sin embargo, buena parte de la opinión pública todavía se guía por mitos sobre los robots humanoides alimentados por décadas de películas, series y titulares sensacionalistas.
Películas como Terminator, Ex Machina o Yo, Robot han dibujado una versión cinematográfica en la que las máquinas se rebelan o desarrollan conciencia. Pero la realidad técnica actual es muy diferente.
Mito 1: Los robots humanoides tienen conciencia
No, los robots humanoides no tienen conciencia, ni emociones, ni voluntad. Aunque puedan mantener conversaciones gracias a modelos de lenguaje como GPT o Gemini, lo que hacen es procesar datos y generar respuestas coherentes, no “pensar” como un ser humano.
Incluso los sistemas más avanzados, como Optimus (Tesla) o Figure 02, solo ejecutan instrucciones basadas en aprendizaje y sensores. No “quieren” nada, ni toman decisiones morales.
👉 Verdad: un robot humanoide simula inteligencia, pero no la posee en sentido humano.
Mito 2: Los robots humanoides quieren sustituirnos
El miedo a que las máquinas nos quiten el trabajo viene de los años 60. Pero la realidad es más matizada.
Los robots humanoides no buscan sustituirnos, sino asistirnos en tareas físicas repetitivas o peligrosas.
Por ejemplo, en 2025 ya se usan humanoides en fábricas, almacenes y hospitales para mover objetos, entregar materiales o realizar inspecciones. La mayoría de estos robots trabajan junto a personas, no en lugar de ellas.
👉 Verdad: los robots humanoides amplían nuestras capacidades, no las reemplazan.
Mito 3: Los robots sienten emociones humanas
Muchos creen que los robots humanoides pueden sentir tristeza, empatía o felicidad. En realidad, las “emociones” que muestran son simulaciones programadas para hacer más natural la interacción.
Cuando un robot sonríe o asiente, no lo hace porque esté contento, sino porque su diseño busca mejorar la comunicación con humanos.
👉 Verdad: los robots humanoides interpretan emociones, no las sienten.
Mito 4: Los robots humanoides ya pueden hacer cualquier trabajo
Estamos lejos de ese punto. Un robot humanoide no puede improvisar, adaptarse a contextos nuevos ni realizar tareas que requieran intuición o creatividad.
En 2025, los robots humanoides son excelentes en entornos controlados, como líneas de montaje, almacenes o laboratorios. Pero fuera de esos contextos, se pierden fácilmente.
👉 Verdad: la robótica humanoide aún depende mucho del entorno y de la supervisión humana.
Mito 5: Los robots humanoides son peligrosos
El mito del robot asesino es uno de los más persistentes. Sin embargo, la mayoría de los robots actuales tienen múltiples sistemas de seguridad que limitan su fuerza, detectan obstáculos y detienen movimientos ante riesgo.
Los estándares ISO y las normativas europeas obligan a que cualquier robot colaborativo (cobot o humanoide) cumpla estrictos protocolos de seguridad.
👉 Verdad: un robot humanoide bien calibrado es más seguro que una carretilla mal conducida.
Mito 6: Son solo para millonarios o empresas gigantes
Hasta hace poco era cierto que los robots humanoides estaban fuera del alcance de las pymes. Pero con el modelo RaaS (Robot as a Service), muchas empresas pueden alquilar un robot por horas o por tarea, sin necesidad de comprarlo.
Esto abre la puerta a que negocios medianos usen robots humanoides en logística, atención o mantenimiento.
👉 Verdad: la robótica humanoide empieza a democratizarse gracias al modelo por servicio.
Qué puede hacer realmente un robot humanoide en 2025
Hoy, un robot humanoide puede:
- Transportar materiales de forma autónoma.
- Reconocer personas y objetos.
- Mantener conversaciones naturales.
- Recoger datos en tiempo real.
- Colaborar en tareas sencillas de atención o guía.
Sin embargo, siguen siendo máquinas especializadas, no “personas mecánicas”. Su fuerza está en su precisión, consistencia y resistencia, no en la inteligencia emocional.
Conclusión: separar ciencia de ficción
Los mitos sobre los robots humanoides nos alejan del verdadero debate: cómo integrarlos éticamente, cómo proteger los empleos humanos y cómo aprovechar su potencial sin miedo.
La robótica no está aquí para sustituirnos, sino para multiplicar lo que podemos lograr. Cuanto antes superemos los clichés del cine, mejor preparados estaremos para convivir con ellos.
Conoce aquí qué tareas puede hacer un robot humanoide en casa o empresa
Team Evolupedia
No. Aunque pueda simular empatía, no tiene emociones ni conciencia.
Dependen de control humano y entornos estructurados. No son completamente autónomos.
Los principales son de uso indebido o mala programación, no de rebelión ni conciencia..
El androide intenta parecerse más al humano en apariencia y comportamiento; el robot humanoide busca la funcionalidad.
Sí, probablemente entre 2026 y 2030, con modelos domésticos básicos enfocados en asistencia.